Conti, una futbolista forjada en las calles
Pamela Conti es una de las futbolistas con más talento del fútbol
actual. Desde esta temporada hace disfrutar a los aficionados
blanquiazules con su buen juego. Conti ha sido uno de los refuerzos
importantes para esta campaña y llega con las ideas muy claras. Después
de haberlo logrado todo en Italia, quiere lograr un título en España. Es
una persona ambiciosa, con carácter, hecha a sí misma. Esta palermitana
tiene una historia personal tan o más interesante que su carrera. Sin
sus experiencias vitales sería muy complicado entender su trayectoria
como deportista.
“Nací el 4 de abril de 1982 en Palermo (Sicilia) y crecí en el mercado
de Bellarò, uno de los emblemas turísticos de nuestra ciudad”, relata
Conti. Sicilia suena a mafia, camorra. “Existe, pero pienso que se habla
más de la cuenta. El problema es que hay poco trabajo y hay muchas
personas que se ven obligadas a delinquir para sobrevivir”. Conti ha
tenido la suerte de contar con una familia ejemplar. “Mi padre sale a
las seis de casa y vuelve a las diez de la noche de trabajar. En casa
somos seis hermanos y, afortunadamente, mi familia nunca ha tenido
problemas con la Justicia. Mi madre ha tenido que hacer, en muchas
ocasiones, de madre y padre. He tenido un espejo en el que mirarme y eso
ha hecho que haya salido adelante”, añade.
La realidad de Bellarò
Puede sonar irreal e incluso imposible, pero esta sensación desparece
cuando la jugadora empieza a desvelar algunos detalles. “Hay niños que
trabajan por 30 euros a la semana. Se ven obligados a hacerlo, porque
sus padres están en la cárcel y en casa no hay dinero. Es increíble. Hay
muchos jóvenes que no tienen una infancia normal”, comenta. Conti
explica su historia mientras los niños de la escuela del Espanyol se
entrenan en la ciudad deportiva. “Me encantaría poder traer a los niños
de mi ciudad y que pudieran jugar aquí. Para ellos sería un lujo”,
remarca. La futbolista afirma que muchos amigos y conocidos con talento
para el fútbol han visto frenadas sus carreras por culpa de pequeños
delitos o hurtos. “Conozco a varios amigos que han pasado por la cárcel,
porque han delinquido. Tenían futuro como futbolistas, pero la falta de
dinero en sus casas les llevó a cometer algún pequeño delito”, señala.
Conti ha tenido suerte y ha podido desarrollar su carrera sin problemas
aunque ella tampoco se libra de las malas lenguas. “La nuestra es una
sociedad bastante tradicional y si a los 25 años no estás casada, la
gente piensa dos cosas: o que tienes una enfermedad o que eres
lesbiana”, dice entre risas. “Empieza a ser una sociedad algo más
abierta, pero aún falta gente más formada. No deja de ser un pueblo”,
incide.
En la historia de Pamela hay un hecho influyente: el embarazo de su
hermana. “Mi hermana mayor se quedó embarazada a los 16 años y mi
hermano se propuso evitar que a mí me pudiese pasar algo similar”. En él
encontró el apoyo para continuar con su carrera futbolística. Una
carrera forjada en las calles. “Siempre he jugado contra niños. Mi
técnica es similar a la de un hombre en muchos aspectos. Al jugar en la
calle he aprendido muchas cosas que me han ayudado en mi carrera”, remarca.
Su primer equipo femenino
Un día, una chica le vio jugando en el mercado y le propuso jugar en un
equipo de chicas, el Rangers. La experiencia no fue demasiado positiva y
Pamela volvió a casa. Consiguió un permiso especial de la Federación
Italiana de Fútbol para poder jugar con chicos y a los 14 años fichó por
el Aquile. A los 16 años debutó en partido oficial con la selección
italiana absoluta ante Finlandia (0-0) –“sigo siendo la más joven”,
puntualiza- y durante un tiempo jugó al mismo tiempo con las selecciones
sub-17, sub-18 y la absoluta. “Jugaba con todas las selecciones y los
partidos de mi equipo; no podía más”.
Insaciable, inagotable, Conti siente una gran pasión por el fútbol y la
vive al máximo. “Tengo carácter y no me callo nada. He crecido en un
ambiente difícil y siempre me he defendido. Soy muy optimista y después
de lo que he visto y vivido, tengo muy claro que soy una privilegiada.
Hay muchas cosas que no soporto, porque he visto lo difícil que es salir
adelante”. Este carácter convierte a Pamela en alguien sincera, que no
tiene miedo de reconocer sus méritos y huye de la falsa modestia.
“Cuando marco un gol, pienso que me lo merezco. Jugar un partido es lo
mejor que le puede pasar a alguien: es algo divertido y lo disfrutas. Sé
lo cuesta, lo duro que es y a mí nadie me ha regalado nada. Soy muy
consciente de lo mucho que hay que trabajar”.
Pamela conoció a los 17 años a la que ha acabado siendo “la mujer más
importante de mi vida”. “Era la mejor jugadora italiana del momento y me
propuso que fichase por el Sassari Torres, un equipo de Cerdeña, en
1999. Pagaron 70 millones de liras italianas. “Conseguí 2 ligas, otras
tantas supercopas, 5 copas italianas… Ahora me falta lograr algo aquí”,
asevera. “Estuve diez años en el mismo club y tuve la oportunidad de
seguir, pero opté por cambiar de aires porque ya no era lo mismo. La
relación estaba un poco deteriorada y pensé que era el momento de
mejorar como persona y de iniciar una nueva etapa. Las cosas no iban
bien, pero sabía que el fútbol no se acababa en Italia. Pensé que había
llegado el momento de cambiar de isla”, subraya.
Liga española
Fichó por el Levante y también estuvo un tiempo jugando en Estados
Unidos. “Fui para aprender inglés y aproveché para jugar. Me encanté,
leer, viajar Técnicamente, pienso que en Europa hay jugadoras que tienen
más nivel. La gran virtud de las estadounidenses es la fuerza física que
tienen. Allí es donde marcan las diferencias”, desvela. Ella, en
cualquier caso, también es una persona que cuida mucho su físico. “Aquí
se entrena tres días a la semana, pero yo cada día aprovecho para
correr, ir al gimnasio. Es muy importante estar a un alto nivel físico”,
asegura. Conti asegura que está muy contenta en el Espanyol y espera ir
a más. “Tengo claro que quiero ganar un título. Otro de mis sueños es
poder jugar un Mundial. Espero conseguir estos objetivos este año”.
Pamela asegura que ella se ha ganado bien la vida como jugadora. “Soy
considerada la mejor centrocampista italiana y eso me ha permitido ganar
dinero. En España he renunciado sólo para vivir esta experiencia”,
indica. Por si acaso, Conti, que ha estudiado cocina y matemáticas
financieras, ya tiene muy claro qué va a hacer en el futuro. “Mi
intención es montar un restaurante en Palermo, pero también me gustaría
ayudar a los niños. Quiero seguir vinculada al fútbol y me gustaría
enseñar a los más pequeños. El fútbol es una gran manera de conseguir
que los más pequeños puedan tener un futuro. Pienso que puedo ser un
ejemplo para ellos. Yo he crecido en un barrio difícil y me lo he
currado. Ellos también pueden. He empezado a entrenar a un equipo de
fútbol en el Saint Paul’s School”, sentencia. Con su espíritu y
ambición, seguro que Conti lo logra.